alincourt, francisco de

Ingeniero militar que integró el ejército portugués en el período de la restructuración de las fuerzas del reino, dirigida por el conde Lippe. Fue enviado para Madeira al final de 1767, responsable del montaje de la escuela de fortificación de Funchal y de proceder al levantamiento de la planta general de la isla. Asumió estos encargos con destacado celo, distinguiéndose también por trabajo de inventario y pesquisa que realizó en Porto Santo.

Palabras-llave: plantas; fortalezas; arquitectura; ingeniería; ejército.

Con la toma de posesión del gobernador João António de Sá Pereira (1719-1804), en los finales de 1766, se inició de inmediato la reestructuración del ámbito militar, llevada a cabo por el conde de Lippe, por cuya orden el ingeniero Francisco de Alincourt fue enviado a Funchal, conforme decreto del 6 de mayo de 1767 (VITERBO, I, 1988, 267). Así, en los finales de 1767, fue para Madeira como sargento mayor, ejerciendo como ingeniero, por un periodo previsto de seis años y con asentamiento de plaza en la lista de la primera planta de la corte, con 52$000 reales por mes de sueldo doble. El ingeniero fue pagado hasta agosto de ese año, con patente de capitán de infantería y con dos meses de sueldo adelantados, «al respeto de 52$000 reales por mes» de que tenía derecho como sargento mayor, debiendo recibirlo del 1.º de noviembre en adelante (ANTT, Proveeduría…, libr. 975, fls.; 180v-181).

Francisco de Alincourt era hijo de Luís José de Alincourt, natural de la Flandres. Nació en Calais, en 1733, y habrá venido a Portugal con el padre, contratado para trabajar en la barra de Aveiro, en 1758, habiendo su hermano Luís de Alincourt nacido ya en Condeixa-a-Nova, en 1762. Desconocemos cuando Francisco de Alincourt ingresó en el ejército, pero sabemos que obtuvo el alto rango de sargento mayor a partir de Lisboa, el 11 de mayo de 1767, y tomando pose de ella en Funchal, el 10 de diciembre, como consta en el respectivo registro de Hacienda con fecha de 28 de enero de 1768. Su principal obra fue la instalación de la escuela de fortificación de Funchal y los trabajos para el levantamiento de la planta general de la isla de Madeira ( Cartografía; Fortalezas; Fuertes). Para ayudarlo, llegó, a mediados de 1768, Faustino Salustiano da Costa y Sá (c. 1745-c. 1820) (Costa y Sá, Faustino Salustiano da), discípulo supernumerario de la Academia Militar de la Corte (antigua Aula de Fortificación y Arquitectura Militar), que llegó a Funchal con el rango de ayudante de infantería y función de ingeniero, con un sueldo de 10$000 reales por mes (Ibid.; fls 205v-206), lo que demuestra la diferencia jerárquica entre los dos ingenieros. Uno de los primeros trabajos que les fueron encargados, curiosamente, fue el planeamiento de la levada [canal de irrigación] de Rabaçal. Así, el 8 de octubre de 1768, recibieron la orden para desplazarse «em direitura» [en línea recta] hacia la Villa de Calheta, donde deberían contactar al Dr. Francisco Cristovão de Ornelas y Vasconcelos o, en su ausencia, al juez ordinario de la Villa, para informarlos sobre el canal en causa, de que deberían diseñar la planta, cabiéndoles también recoger datos sobre las propiedades de bardo (ARM, Gobierno Civil, 526, fl. 41; Ibid., 530, fl. 50). El asunto se relacionaba con el aumento de las tierras de regadío en el área de Calheta y Ponta do Pargo, tema que preocupaba a los gobernadores desde mediados del siglo, pero solo en la centuria siguiente sería resuelto por los ingenieros militares António Pedro de Azevedo (1778-1889) y Manuel José Júlio Guerra (1801-1869).

Con la finalidad de recoger el material necesario para la edificación de la Escuela de Geometría y Trigonometría de Funchal, el sargento mayor Francisco de Alincourt se desplazó a Lisboa, entre abril y julio de 1768, volviendo a la isla con «12 juegos de traducción de Belidor» (ARM, Gobierno Civil, 530, fl. 78). El restante material vino después con el ayudante Salustiano da Costa, por medio de un navío inglés, conforme se rindió cuenta al gobernador. En esa embarcación inglesa, El Riotte, han ido entonces dos agujetas de plancheta, 100 picos, 100 azadas, 68 carretillas, una barraca de cúpula y una cadena para las mediciones, con 20 brazas, entre otros instrumentos (Ibid., 526, fls. 20 y 37; Ibid., 530, fl. 36), y, en octubre de ese año, se pidió también un teodolito, (Ibid., 530, fl. 70 v).

A finales de octubre de 1768, el gobernador envió a Lisboa noticia de la apertura de las aulas, par lo cual había mandado colocar edictos, pues entre toda la tropa pagada de la isla, tanto de infantería como de artillería, no encontraron más que dos o tres «sujetos» con aptitud y voluntad de querer aprender en la «Aula de Ingeniaría». Por esa razón, habían reclutado elementos civiles, de alrededor de 20 años, que sabían leer, escribir, y contar, abriendo el aula con 14 o 15 de ellos, examinados y matriculados en la presencia del propio gobernador, que estaba entusiasmado con la experiencia (Ibid., fls. 45-46). El gobernador informó después a Lisboa como habían pasado las primeras clases, a las cuales él había asistido, donde habían sido dadas complicadas explicaciones por el sargento mayor Francisco de Alincourt, que ninguno [de los presentes] percibía, motivo que le hizo regresar a los trabajos [de elaboración] de la planta de la isla, sustituyéndole por el ayudante Salustiano da Costa (Ibid., fls. 7v-71). El día 2 de noviembre del año siguiente ya transcurrían exámenes públicos, «en la librería del Colegio», a los cuales el gobernador también asistió, enviándolos después a Lisboa y resaltando el envío de dos diseños realizados a la pluma por alumnos de apenas 13 años de edad (Ibid., fls. 121v-122).

Los trabajos de levantamiento de la planta de la isla de Madeira deben haberse iniciado luego a mediados del año 1768, y, según las directivas del gobernador António de Sá Pereira, habrán comenzado en la iglesia de Santiago, en el extremo de la ciudad de Funchal, en dirección a la punta este. Para eso fue determinado el abastecimiento de «alojamientos y víveres» a los ingenieros en la forma de casa, cama, luz, sal y leña (Ibid., fls. 43v-46). Por orden del gobernador, con fecha del 7 de junio de ese año, y enviada de la quinta [hacienda] del Pico, deberían igualmente ser «satisfechas cabalgaduras [de cargas]» a los ejecutantes, lo que levantó algunas dudas (ANTT, Proveeduría…, liv. 976, 207v). Fue entonces propuesto por el propio gobernador el abastecimiento de dos cabalgaduras al sargento mayor y al ayudante, las cuales deberían ser garantidas a lo largo de todos los días que durase la diligencia de que fueron encargados. Nótese que hubo necesidad de reunir la edilidad, pues no había una tasa determinada por el municipio para aquel efecto. El equipo fue reforzado con dos hombres para ayudar en la mediación de los terrenos, proponiendo el gobernador un pago de 300 reales por día a cada uno de ellos (Ibid., fls., 215, 221v-222v). En octubre, ya estaba concluida la «planta provisional» de la sierra de la Encumeada y «sus pertenencias» (Ibid., fl. 215). Los trabajos continuaban, a mediados de 1769 y 1770, cuando fue solicitado el aumento para 400 reales a los dos hombres que acompañaban al sargento mayor Alincourt en el levantamiento cartográfico de la isla y el pago de las dos cabalgaduras a Salustiano da Costa, una para él y otra para los instrumentos que llevaba (Ibid., fls. 221v-222v). Los trabajos continuaron en 1771, entonces ya solo a cargo de Salustiano, por la prisión del sargento mayor, en diciembre del año anterior. Alincourt se envolvió en varias irregularidades, desviación de fondos y falsificaciones, tentando inclusivamente huir para Lisboa, por lo que el gobernador no tuvo otra hipótesis sino mandarle arrestar.

La isla era propicia a ciertas irregularidades, pero parece que el ingeniero había ultrapasado mucho en lo que le fuera atribuido. Conforme expuso el gobernador a Lisboa y de acuerdo con los actos levantados por el corregidor Francisco Moreira de Matos, el sargento mayor había procesado ilegalmente las vacaciones de los jornaleros que anduvieron en las obras de la fortificación, una materia que no le pertenecía, como referido, pero era tarea del capitán Domingos Rodrigues Martins (c. 1710-1781) (Martins, Domingos Rodrigues). Sin embargo, Alincourt presionara al tesorero y capitán apuntador António João Homem del Rei, diciendo tener órdenes del gobernador para así proceder, lo que era falso. Instado sobre su procedimiento, el sargento mayor se comprometió a reponer lo que había hurtado, confirmando así haber desviado dinero, una vez que había acrecentado dos nombres en la listas de los operarios de las obras, Miguel Ferreira y Francisco Marques, que no existían, y debitara en las misma cuentas las despensas efectuadas por el maestro carpintero de origen alemán, Matias Guerelink, con unos «trastos que éste le hizo para ornato de su casa», cuya evaluación quedó en la posesión del capitán apuntador António João Homem del Rei (ARM, Gobierno Civil, 526, fls. 67v -68v, 88v-89v; Ibid., 530, fls. 72-80; AHU, Madeira, 349-351).

El sargento mayor Francisco de Alincourt, no obstante, era un técnico altamente cualificado y, devolviendo las sumas debitadas ilegalmente, el gobernador le perdonó todavía, enviando una orden a Machico, donde aquel se encontraba, en abril de 1769, para que se desplazara a Porto Santo, a fin de diseñar las fortificaciones y hacer el levantamiento cartográfico de la isla. Hay que resaltar que las fortificaciones, de un modo general, eran una atribución del ingeniero maestro de las obras reales, en la época Domingos Rodrigues Martins, pero este se encontraba impedido, [trabajando] en las obras del colegio y de la antigua iglesia de los Jesuitas, por lo cual, por cierto, recibió en agosto de ese año el pagamiento de los dos años anteriores de trabajo, aunque solamente 100.000 reales, cuando su sueldo de los dos años debería ser el doble.

El ingeniero hizo entonces, en Porto Santo, un trabajo excepcional de inventario y de pesquisa, que presentó con el título de Dissertação [Disertación] y que firmó como «caballero profeso en la Orden de Cristo, director de las obras de la Fortificación y profesor de la Real Academia», el 9 de julio de 1769 (AHU, Madeira, 366). El trabajo topográfico de Porto Santo que debería acompañar aquella Disertación fue continuado por su ayudante, que firmaría la planta de la misma isla unos años después, pasando Alincourt para la planta de Madeira. En marzo de 1770, el sargento mayor recibió orden para el levantamiento cartográfico del centro de la isla; en abril, se encontraba levantada la planta de la ciudad de Funchal, «desde Santiago hasta la ribera de san Juan». También en abril, existe referencia a otro trabajo, «la levada [canal] nueva, que nace en Pico Ruivo» (ARM, Gobierno Civil, 526, fls. 136v-137), todo eso documentación iconográfica que no llegó a nuestros días.

El sargento mayor Francisco de Alincourt tendría, entre tanto, «por justos motivos del servicio de Su Majestad», orden de prisión, con fecha del 1 de diciembre de 1770, por se haber envuelto en las logias masónicas de Funchal, siendo enviado para el continente, y no volviendo más a Madeira (Ibid., fl. 172; ANTT, Proveeduría, lib. 974, fl. 69; Ibid., lib. 975, fl. 101; Ibid., lib. 976, fl. 69). Sin embargo, el entendimiento de los «justos motivos», en Lisboa, fue curiosamente diferente, siendo ahí de inmediato libertado por orden del ministro Sebastião de Carvalho e Melo, conde de Oeiras. Pasó después a trabajar en el área de Gibraltar, luego alrededor de 1772, y también en Lisboa y Almada, en los años siguientes.

Durante su estadía en Madeira, Alincourt, muy probablemente, habrá abordado la posibilidad de la continuación de las obras del puerto de Funchal, del cual conocemos un proyecto de unión de los dos islotes, con fecha de 1771, que perteneció a los archivos de la Marina (VITERBO, 1988, I, 267), pero pasó después a la antigua Junta de Investigación de Ultramar, un proyecto que solo vino a ser realizado cien años después. Mirando la fecha de la firma del proyecto, él fue, por cierto, corregido en Lisboa, pues ahí se encontraba ya Alincour, aunque existan todavía en los archivos de la ingeniería militar los diseños preparatorios del mismo.

Entre otros trabajos en el continente, hay que referir que, en 1780, el ingeniero hacia el levantamiento cartográfico de las nuevas obras que fueron realizadas en la fortaleza de la Torre Vieja de Almada, por orden del duque de Lafões y para la aprobación del general inspector Guilherme Luís António de Valleire, proyectos en que estaba aún comprometido en 1795. Parece no haber dejado descendiente, al contrario de su hermano Luís Alincourt, cuyo hijo, homónimo e igualmente ingeniero, dejó obra y descendencia en Brasil. Era coronel de ingeniería y tenía 81 años de edad cuando, el 9 de marzo de 1803, se le pasó «certificado negativo» (ANTT, Registro de Mercedes… 12, fl. 174; Ibid., Registro de Certificados, 1, 139), viniendo a fallecer en 1816.

Bibliog.: manuscrita: AHU, Madeira, 336, 349-351; ANTT, Provedoria e Junta da Real Fazenda do Funchal [Proveeduría], lib. 974-976; Ibid., Registo de Mercês da Chancelaria D. Maria [Registro de Mercedes] I, 12; Ibid., Registo de certidões [Registro de Certificados], 1; ARM, Arquivos particulares, Coronel Nuno Homem Costa, Francisco de Alincourt y Faustino Salustiano da Costa, Planta da Ilha da Madeira, 1768 a 1771; Ibid., Governo Civil, 526 y 530; DSIE, Gabinete de Estudios Arqueológicos de Ingeniaría Militar, Planta e Perfil do Ilheos com Seu Projeito de os Fichar, 1771, n.º 1309, 2-22A-109; IICT, Centro de Estudios de Historia y Cartografía Antigua, n.º 18, pasta 34, Pranta dos Dois Ilheos com Seu Projeito de os Fichar, 1771; Ibid., Ilha do Porto Santo, copia de 1776; impresa: AIRES, Cristóvão, Historia Organica e Politica do Exercito Portuguez, 17 vols., Lisboa, Coimbra, Imprensa Nacional, Imprensa da Universidade, 1896-1932; CARITA, Rui, História da Madeira, vols. 4 y 5, Funchal, SRE, 1996 y 1999; Id., “A Madeira no Quadro da Restruturação Militar do Conde de Lippe”, Nos 250 Anos da Chegada do Conde de Lippe a Portugal: Necessidade, Reformas e Consequências da Presença de Militares Estrangeiros no Exército Português: Actas do XXI Colóquio de História Militar, Lisboa, Comissão Portuguesa de História Militar, 2013, pp. 227-236; CARITA, Rui et al., Conhecimento e Definição do Território. Os Engenheiros Militares (Séculos XVII-XIX), [Lisboa], Estado-Maior do Exército, 2003; MARTINS, Carlos Henrique de Moura Rodrigues, O Programa de Obras Públicas para o Território Continental, 1789-1809: Intenção Política e Razão Técnica: O Porto do Douro e a Cidade do Porto, tesis de doctorado en Arquitectura presentada a la UC, Coimbra, texto policopiado, 2014; SILVA, Fernando Augusto da y MENEZES, Carlos Azevedo de, Elucidário Madeirense, 3 vols., ed. facsímile, Funchal, SRTC, 1998; VITERBO, Sousa, Diccionário Histórico e Documental dos Arquitectos, Engenheiros e Construtores Portugueses ou a Serviço de Portugal, 3 vols., Imprensa Nacional, 1899-1922.

Rui Carita

(actualizado en 13.09.2016)