clarisas

La Orden de Santa Clara se hizo presente en Madeira muy temprano y, hasta el siglo XIX, fue la única representante del congregacionismo femenino en el Archipiélago. Sus primeros dos conventos, pertenecientes a la Segunda Regla de Santa Clara (también designada Regla Urbaniana), fueron respetivamente el de Santa Clara y el de Nuestra Señora de la Encarnación; el primer fundado por João Gonçalves da Câmara, hijo de Zarco, en finales del siglo XV, y el segundo, por el canónigo Calaça Viveiros, a mediados del siglo XVII. Poco después de aparecer este último, Gaspar Berenguer de Andrade fundó la tercera comunidad, con sede en el convento de Nuestra Señora de las Mercedes, y obediente a la Primera Regla de Santa Clara. Ya en el siglo XX, dos nuevas casas conventuales de las clarisas fueran creadas en Madeira: la de Nuestra Señora de la Piedad, en Caldeira, y la de San Antonio.

Palabras-llave: orden religiosa; congregacionismo femenino; conventos; religión.